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lunes, 11 de marzo de 2013

Adiós cordera - Comentario de texto


¡Adiós, Cordera! es un relato en el que se puede apreciar una crítica social al progreso que se expandía por España durante la segunda mitad del siglo XIX. En él, se puede apreciar cómo vivían la gran mayoría de los españoles, rurales, y el contraste que para ellos representaba la llegada de los nuevos inventos cómo el ferrocarril y el telégrafo. Con esto, Leopoldo Alas Clarín pretende criticar el hecho de que este progreso sólo beneficia a unos pocos.

            Rosa y Pinín son el reflejo de una sociedad española rural y campestre. Ellos son niños que no han ido casi al colegio y cuya vida se limita a pastorear todo el día con su vaca por el prado.
“Mañanas sin fin, bajo los rayos del sol, a veces entre el zumbar de los insectos, la vaca y los niños esperaban la proximidad del mediodía para volver a casa. Y luego, tardes eternas, de dulce tristeza silenciosa, en el mismo prado, hasta venir la noche, con el lucero vespertino por testigo mudo en la altura.”
Como la familia de los niños, la mayoría de familias del campo son pobres y viven en una casa alquilada, cuya renta les cuesta mucho pagar, pero tienen que hacerlo a cualquier precio si no quieren acabar en la calle.
“A media semana se personó el mayordomo en el corral de Antón. […]Antón, se puso lívido ante las amenazas de desahucio. […] Había que pagar o quedarse en la calle.”
De todas formas, a pesar de su situación, los campesinos sueñan con ascender socialmente, consiguiendo un corral más grande o más animales. Pero esto es muy difícil, ya que las clases sociales están bastante diferenciadas y los pobres tienen demasiadas deudas que pagar.
“Antón de Chinta comprendió que había nacido para pobre cuando palpó la imposibilidad de cumplir aquel sueño dorado suyo de tener un corral propio con dos yuntas por lo menos. Llegó, gracias a mil ahorros, a la primera vaca, la Cordera. y no pasó de ahí: antes de poder comprar la segunda se vio obligado, para pagar atrasos al amo, el dueño de la casería que llevaba en renta, a llevar al mercado a la Cordera.”

            Por otro lado, el ferrocarril y el telégrafo representan el progreso y la industrialización que comienza a tener importancia en la segunda mitad del siglo XIX en España. Para Rosa y Pinín, como para los españoles rurales de la época, la llegada de estos nuevos inventos, genera al principio un poco de miedo y desconfianza por algo tan desconocido. Pero al ver que no son nada peligrosos,  comienzan a tener curiosidad.
“Pinín, después de pensarlo mucho, cuando a fuerza de ver días y días el poste tranquilo, inofensivo, campechano, con ganas, sin duda, de aclimatarse en la aldea y parecerse todo lo posible a un árbol seco, fue atreviéndose con él, llevó la confianza al extremo de abrazarse al leño y trepar hasta cerca de los alambres.”
Además, como a los niños, a los campesinos les alegra y entusiasma la llegada del ferrocarril, ya que lo ven como algo nuevo y misterioso, que llega trayendo el progreso.
“En Pinín y Rosa la novedad del ferrocarril produjo impresiones más agradables y persistentes. Si al principio era una alegría loca, algo mezclada de miedo supersticioso, una excitación nerviosa, que les hacía prorrumpir en gritos, gestos, pantomimas descabelladas, después fue un recreo pacífico, suave, renovado varias veces al día. Tardó mucho en gastarse aquella emoción de contemplar la marcha vertiginosa, acompañada del viento, de la gran culebra de hierro, que llevaba dentro de sí tanto ruido y tantas castas de gentes desconocidas, extrañas.”

            Conforme el relato se va desarrollando, se puede observar que estos signos de progreso y modernidad no afectan e incluso perjudican a la familia. Al principio, el autor describe cómo, a pesar de tener el ferrocarril y el telégrafo tan cerca, los campesinos siguen estando aislados de la sociedad moderna, nada ha cambiado para ellos.
“Pero telégrafo, ferrocarril, todo eso era lo de menos: un accidente pasajero que se ahogaba en el mar de soledad que rodeaba el prao Somonte. Desde allí no se veía vivienda humana; allí no llegaban ruidos del mundo más que al pasar el tren.”
Más adelante, lo que al principio era una alegría se convierte en el instrumento que les aleja de las cosas que más quieren. El ferrocarril se lleva a Cordera y también a Pinín,
“Aquello era el mundo, lo desconocido, que se lo llevaba todo.”
y se los lleva para ser usados, de diferente forma, por la gente de las ciudades, por los burgueses, por los curas y por el mundo en general.
“Carne de vaca  para comer los señores, los curas, los indianos. […]Se lo llevaba el mundo. Carne de vaca para los glotones, para los indianos; carne de su alma, carne de cañón para las locuras del mundo para las ambiciones ajenas.”
Con el final del texto, el autor pretende denunciar la situación de la época en la que, a pesar de las grandes invenciones y el progreso que estas traían consigo, sólo una pequeña clase social las disfrutaba. Para los demás, nada cambiaba.

            En resumen, el texto es un fiel reflejo de la sociedad de la época. En esta, los nuevos inventos se expanden por el país, dando una apariencia de modernidad, pero que solo es una ilusión. La realidad es que la gran mayoría de los españoles sigue viviendo en la pobreza, nada beneficiados por la llegada de este supuesto progreso, que sólo sirve de utilidad para unos pocos.

El origen del catalán

En este Prezi podréis ver la evolución que ha tenido el catalán desde su origen hasta la actualidad.

martes, 29 de enero de 2013

Modernisme. Una historia de destrucció



Este es el resumen del vídeo que he escrito para valenciano:

En el documental de la TV3 sobre el Modernisme ens presenten una visió diferent de la que normalment tenim sobre aquest moviment artístic. Actualment, la ciutat de Barcelona és considerada una joia en quant a arquitectura modernista, visitada i admirada per persones de tot el món. No obstant això, no sempre ha sigut així. Quasi paral·lelament al modernisme es va desenvolupar altra corrent artística: el noucentisme. Aquest moviment li donava molta importància a l’ordre, la claredat i el seny. Totes aquestes característiques feien que els defensors d’aquest estil rebutjaren el modernisme. Durant el primer terç del segle XX, gran quantitat de periodistes, escriptors i altres artistes van criticar amb força el modernisme, amb articles i caricatures en les que el modernisme es tractava com un estil lleig, sense gust i difícil de contemplar. Molts d’aquests crítics, com per exemple Josep Pla, van arribar a parlar sobre la destrucció i remodelació d’aquests fantàstics monuments. No obstant això, no va ser fins a després de la guerra que el debat que fins eixe moment havia sigut purament artístic i teòric, va passar a una acció més violenta. Així, a partir dels anys 40, degut a les necessitats econòmiques i les ganes de modernitzar-se, es van enderrocar una gran quantitat d’edificis modernistes, dissenyats pels arquitectes més il·lustres. A més, molts dels que no van ser destruïts també van sofrir una gran alteració, ja que es va permetre construir dos pisos damunt d’ells, el qual va fer que l’estil modernista perdera un poc la seua essència. Per tant, no va ser fins a finals del segle XX, quan hi va haver un reconeixement mundial de Gaudí i del modernisme, que es va començar a valorar l’arquitectura modernista com el que és, una joia que cal conservar.

Realismo-Naturalismo y autores


Aquí tenéis un enlace a mi texto expositivo sobre el Realismo-Naturalismo que hemos hecho en valenciano. Las características son las mismas en la literatura castellana, aunque en el texto no hablo casi nada de los autores en español, por eso a continuación hablaré un poco de la vida y obra de dos de los principales autores españoles del Realismo.


Benito Pérez Galdós

Pérez Galdós es considerado uno de los mayores novelistas de la literatura castellana. Nació en Las Palmas de Gran Canarias en 1843 y murió a los 77 años en el 1920. Su família era de clase media alta, ya que su padre era militar y su madre hija de un antigo secretario de la Inquisición. La situación económica de su familia le permitió acceder a una educación muy avanzada para la época. Desde niño empezó a destacar en las tareas imaginativas, interesándose por la pintura, el dibujo y, sobretodo, la literatura. Con 19 años comenzó a colaborar con pequeñas poesías y cuentos en la prensa local, pero poco después sus padres decidieron enviarlo a Madrid para que estudiara Derecho. Su estancia en la capital le valió para conocer a los escritores e intelectuales que le influirían en su trayectoria como escritor, como Alas Clarín.

En 1867 publica su primera novela, La fontana de oro, y decide dedicarse exclusivamente a la literatura. Perez Galdós es un autor muy prolífico y se diferencian dos grandes géneros en su obra: la novela y el teatro. Entre su amplia producción literaria se puede destacar: Doña Perfecta, Marianela, Fortunata y Jacinta, Miau, Misericordia y Los Episodios Nacionales.



Leopoldo Alas Clarín

Leopoldo Alas y Ureña, más conocido por su pseudonimo "Clarín", nació en Zamora en el 1852 y murió en Oviedo en 1901. Con siete años se mudó a la ciudad que después sería la protagonista de su obra más célebre, La Regenta. Clarín fue un estudiante brillante, tanto en el colegio como en la universidad y siempre destacó por su interés en la literatura y en la poesia satírica. Después de la Revolución del 1868, comenzó a identificarse con la ideología liberal y republicana, y se fue a Madrid a estudiar filosofía y letras. Estos años en la ciudad, le permiten entrar en el círculo krausista, que le influiría decisivamente en su formación.

Posteriormente comenzó a escribir artículos y se convirtió a partir de 1875 en uno de los referentes en la prensa "democrática" y, más tarde, en el crítico literario más importante de su tiempo. La temática y crítica de sus escritos le valieron algunas enemistades e incluso algún duelo. 

Su obra maestra es La Regenta, publicada en 1884 y comparada con otras novelas realistas como Madame Baubarie, de Flaubert; o Anna Karenina, de Tolstoi. 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Las funciones del lenguaje


En una situación de comunicación se crean diferentes elementos llamados elementos de la comunicación.  Estos son los siguientes:
  •     Mensaje: La información que se intercambia.
  •     Emisor: Se llama así al que transmite el mensaje.
  •     Receptor: Es el que recibe el mensaje.
  •     Código: Conjunto de signos y reglas que conocen el emisor y el receptor.
  •     Canal: Medio físico por el cual se transmite el mensaje. Puede ser un medio natural, como el aire la luz, o un medio técnico, como el ordenador, la televisión…
  •     Contexto: Situación y circunstancias que rodean a la transmisión del mensaje y que ayudan al entendimiento de este.

Además de estos elementos, en una situación comunicativa es importante contemplar la intención y el objetivo que tiene el emisor frente al proceso comunicativo. A esto se le llama funciones del lenguaje y son las siguientes:


Función Emotiva o Expresiva
En esta función el emisor centra el mensaje en el mismo, utilizando la primera persona y poniendo sus sentimientos por encima de los otros elementos de la comunicación.
Ej: “Me duele la cabeza.”
Función Conativa o Apelativa
Aquí el emisor centra el mensaje en el receptor, haciendo predominar el “tú” mediante preguntas o mandos.
Ej: ¿”Cómo te ha ido el dia?”, “Tráeme el café”
Función Referencial
Es la función que centra el mensaje en el contexto, en todas las circunstancias que rodean a la comunicación. Los mensajes no son subjetivos, sino que se refieren a hechos verificables sobre el entorno.
Ej: “Hoy hace mucho frío”, “Dos más dos son cuatro”
Función Metalingüística
En esta función el código predomina por encima de los otros elementos. El mensaje está centrado en el propio lenguaje y suele aclarar el mensaje.
Ej: “¿Cómo se escribe ornitorrinco?”
Función Fática
Esta función se centra en el canal y se utiliza para iniciar, prolongar o finalizar una comunicación, o simplemente para comprobar si existe la comunicación. Se utilizan distintas fórmulas de saludo, despido…
Ej: “Hola”, “Adiós”, “Sí”, “Hablábamos de…”, “¿Me escuchas?”, “Un momento…”
Función Poética
Se utiliza principalmente en los textos literarios y es la función que se centra en el propio mensaje y en la forma en la que se transmite. Se utilizan recursos como las figuras estilísticas o la rima.

sábado, 20 de octubre de 2012

Relato 1 - Parte 1

El relato siguiente es el que escribí hace dos años cuando nos presentamos al concurso de Coca-Cola. Lo voy a separar en dos partes para que no sea una entrada demasiado larga.


Relato


Camino apresuradamente por las calles en penumbra. La noche es fría y la luna refulge en el cielo. Me detengo delante de una puerta, pero enseguida me doy cuenta de que no es la correcta. Estoy nervioso, y me cuesta pensar con lucidez.

Tan sólo hacía una semana que se me había acabado la droga y mis deseos de consumirla aumentaban a cada segundo que transcurría. Pensé que no pasaría nada si dejaba de tomarla, pero me equivoqué. Llevaba días agitado e inquieto, susceptible con cada persona que se dirigía a mí. Parece que,  a pesar de todas las veces que lo había negado, había acabado enganchándome.

Ahora la droga es algo necesario para mí, tan imprescindible cómo lo pueden ser el agua o el aire. En lo único que puedo pensar es en encontrar la puerta pertinente y disfrutar de una buena dosis.

 Mi nivel de ansiedad aumenta cuando por fin llego al lugar adecuado. Delante del portal veo a un hombre tumbado. Su cara está pálida y demacrada, bajo los ojos se le marcan unas profundad ojeras y su ropa está hecha jirones. De algún modo me recuerda a mí, solitario y perdido, con una única salida: la muerte.

Cuando el accidente ocurrió, mi mundo se vino abajo. Pasé de tener una vida feliz a no tener a nadie en el mundo. Ni mis padres ni mi novia estaban ahora y ya no me podría esconder tras ellos cuando tuviera un problema, estaba solo ante la vida. En ese momento me di cuenta de que el universo no giraba en torno a mí, que no importaba si yo reía o lloraba, si vivía o moría.

Los años siguientes, viví como un fantasma, me limitaba a pagar las facturas de la luz y a quedarme en mi casa sin pensar en nada. No creo que a eso se le pueda llamar vida.

Entonces, ocurrió el milagro. Buscando por Internet, hallé la droga. Un fantástico fármaco que te permitía morir por unos minutos, viajar al más allá y, después, volver a la vida. He de admitir que al principio me mostré bastante escéptico, me resultaba difícil de cree que algo así fuera factible, pero no tenía nada que perder. Así que, pese al exorbitante precio, lo compré. Y es que, por suerte o por desgracia, el dinero era lo único que me quedaba.

La primera sesión fue dolorosa, pero la experiencia me maravilló. Cuando el líquido entró en mis venas, sentí como la vida me abandonaba lentamente. Tuve miedo, pero ya no había vuelta a atrás. Un segundo después me encontraba en un onírico mundo, lleno de sombras inidentificables. Una de las sombras se giró hacia mí, y la pude reconocer al instante. La cara del amor de mi vida se iba perfilando delante ante mis ojos. Quise acercarme y abrazarla, pero una fuerza tiró de mía y me vi de nuevo en la realidad.

Relato 1 - Parte 2

La parte dos del relato de Coca Cola:


Conforme las sesiones se sucedían, el tiempo de estancia en el más allá aumentaba. Pronto aprendía a hablar con las sombras. Y, poco a poco, comencé a darme cuenta de que mi vida tan solo merecía la pena por esos minutos de muerte. Irónico, ¿no?

Abro la puerta y entro en la misteriosa estancia. No está muy decorada, una simple lámpara cuelga del techo y una mesa con producto químicos sobre ella se sitúa a un lado.  En el centro, destacan un gran sillón con una máquina a su lado. Delante, hay un hombre. Intercambiamos unas palabras de saludo y él me indica que me siente. Ya conozco el proceso, así que no se molesta en explicarme nada. Me introduce una aguja en la piel y deja que el líquido fluya por mis venas. Tengo un presentimiento, no se si voy a volver o no. Cierro los ojos y dejo que la muerte me arrastre a su sombrío mundo.

He muerto. Abro los ojos, pero no veo lo que esperaba, sino que estoy en una sala idéntica a la que acababa de abandonar. Mi brazo continúa conectado a la máquina. No entiendo lo que ha pasado, puede que algo haya salido mal en el proceso y continúe en el mundo terrenal. Entonces, un hombre se acerca a mi y me susurra lentamente.

     -A la muerte no le gusta que jueguen con ella.  Como has muerto mientras estabas vivo tendrás que vivir mientras estés muerto.

Sus palabras suenan confusas en mis oídos. No les encuentro significado. Justo en ese instante, algo tira de mí. Ahora camino por las calles de noche, mientras la luna refulge en el cielo.